martes, enero 10, 2006

El romántico de la calle Anchorena

Y ahora: una historia de amor contada por mi.

Se cuenta de un joven enamoradizo, uno que todavía algunas de las ancianas del barrio recuerdan. Lamentablemente nadie se acuerda su nombre y hasta algunos osados tienen el tupé de decir que nunca vivió. Pero nosotros sabemos que existió y que todavía existe en los corazones de las mujeres que nunca lo olvidaron.
El romántico se despertaba cada mañana pensando en una nueva pasión y salía a la calle a repartir paroles de amor y besos. Cual picaflor iba de ventana en ventana golpeando y esperando que alguna joven salga a saludarlo, para que el pueda confesarle su amor de verano estando aún en invierno.
Él era querido por las señoras de la casa y amado por las hijas, pero odiado por “papá”. Estos señores, guardianes de sus retoños, no dejaban acercarse al romántico temiendo que este despoje a sus preciadas nenas de su santidad.
Pero declarar su amor no era lo único que hacia, sino también que enseñaba y daba valor a los más chicos. Llegaba a la plaza Monseñor de Andrea y automáticamente era rodeado por un grupo de jóvenes sedientos de conocimientos, conocimientos sobre el amor. Él les contaba sobre sus experiencias y profesaba el sentimiento. Esos chicos fueron sus apóstoles, creyentes del amor verdadero y enemigos del superficial.
Al contrario de lo que piensan, no todo era color de rosas en la vida de nuestro pasional personaje. Al ser tan enamoradizo, no soportaba los rechazos, los mismos lo llenaban de melancolía y sufrimiento. Era una angustia que duraba meses, se encerraba en su casa y no salía por un buen tiempo. Pasado este período, sin previo aviso, aparecía, nuevamente enamorado con todas sus energías que lo caracterizaban. Nadie sabía realmente que es lo que hacía en su casa esos días, pero volvía más fuerte que nunca y todo seguía como debía ser.
Pero todo lo que tiene comienzo tiene un fin y para el romántico la regla no era una excepción. Un día desapareció, al principio creían que había sido rechazado por algún amor y estaba encerrado en su casa pero no fue así, el nunca volvió. Algunos de los abuelos que se juntan a jugar ajedrez en la plaza tienen su versión de los hechos. Dicen que el mismo había pactado con el Diablo y que se le había acabado el tiempo.. Las señoras que creen en su amor inmortal refutan esta historia diciendo que se fue a otro barrio, en busca de nuevos corazones para encantar y las más exageradas dicen que se fue a algún país exótico a declararse en otras lenguas.
Yo creo que el romántico no fue a ningún lado y está en el corazón de todos nosotros, los que creemos en el amor.

1 Comments:

  • es buena, es buena..y yo la lei primero que nadie porque soy tan vip y te quiero tanto que tengo esos privilegios.

    By Anonymous Anónimo, at 1/11/2006 12:53 a.m.  

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